Yama.


El primer miembro del yoga es yama, que es equiparable a las raíces del árbol, porque es la base a partir de la cual crecen todos los demás. 

Veamos cómo los principios de yama se hallan presentes en la ejecución de un āsana. 
Yama contiene los principios de ahiṁsā o no violencia, satya o verdad, asteya o libertad frente a la avaricia, brahmacharya o control del placer sensual, y aparigraha o no codicia. 
Supongamos que al realizar un āsana estiramos más en el lado derecho y menos en el izquierdo. Una actitud no ética se establece en nuestro cuerpo. Hay violencia en el lado derecho, donde estamos estirando más, y el lado izquierdo, donde el estiramiento es menor, se muestra no violento. En el lado derecho estamos siendo violentos porque decimos: «¡Haz todo lo que puedas! ¡Estírate todo lo que puedas!». Es una violencia deliberada porque estamos estirando en exceso. En el lado izquierdo, donde no estamos estirando tanto, quizá tenemos la idea de que no estamos siendo violentos. Mas un practicante de yoga inteligente observa que al mismo tiempo que emplea la violencia de forma consciente en un lado, también está empleando inconscientemente la violencia en el otro. Porque el lado derecho es más capaz y se extiende más, estamos haciendo un buen uso de las células corporales en ese lado, mientras que en el lado izquierdo no estamos haciendo un uso completo de nuestras células. Si bien pudiera parecer no violento, también se trata de violencia, puesto que las células mueren al no realizar sus funciones como deberían. Así pues, un lado manifiesta violencia deliberada y el otro lado violencia no deliberada. Si extendemos más el lado derecho, y si el lado izquierdo no se estira igualmente, ¿no deberíamos acaso observar la dualidad entre la derecha y la izquierda y hacer uso del lado izquierdo de manera inteligente a fin de igualarlo con el derecho? Es lo que se denomina equilibrar violencia y no violencia, momento en el cual tanto la violencia como la no violencia desaparecen. Lo que se precisa es integración entre los lados derecho e izquierdo del cuerpo, y este equilibrio de los dos lados es auténtica no violencia.
Cuando la derecha y la izquierda se hallan integradas, hay verdad, que es el segundo principio de yama.

No necesitamos observar la verdad: ya estamos en ella, pues no intentamos escaparnos dejando de ejercitar el lado más débil.
Al haber un estiramiento total en el āsana, se producen un enorme entendimiento y comunicación entre las cinco envolturas del cuerpo desde lo físico hacia lo espiritual y desde lo espiritual hacia lo físico. Acontece así un control de las sensaciones físicas, las fluctuaciones mentales y la contemplación intelectual, lo cual es brahmacharya.
Brahmacharya designa al alma que se mueve con la propia acción. Cuando hay unidad entre alma y movimiento se denomina brahmacharya. Puesto que estamos prestando total atención a ejercitar igualmente la izquierda y la derecha, no hay apego alguno ni avaricia, pues cuando el alma se mueve junto con la inteligencia del cuerpo, no hay nada que poseer, nada que buscar
También se produce libertad frente a la codicia, porque desaparece la motivación; cuando la motivación desaparece, también desaparece la posesión y, con la no posesión, también el ansia de adquirir toca a su fin.
Éstos son los principios de yama según se muestran en la ejecución de cada una de las āsanas. Es lo que se denomina disciplina ética en la ejecución de āsana.

NAMASTÉ

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