Niyama.


El tronco del árbol corresponde a los principios de niyama.
¿Cuál es el papel de niyama en la ejecución de āsana?
El primer principio de niyama es śaucha, que significa limpieza. Supongamos que en una postura nos doblamos bien en el lado derecho del cuerpo. Eso quiere decir que hemos irrigado y depurado ese lado. Mas si junto con el derecho no doblamos el lado izquierdo de manera armoniosa, éste no se verá depurado. Y sin irrigación del lado izquierdo, ¿cómo va a existir śaucha? Cuando ambos lados se doblan armoniosamente, son depurados e irrigados correctamente por la sangre, la cual aporta la energía biológica denominada prāṇa.
Todos sabemos cómo se produce la electricidad: el agua se precipita en forma de cascada sobre unas turbinas que rotan bajo la acción del agua a fin de generar corriente. Del mismo modo, cuando realizamos āsanas, hacemos que la sangre se vierta sobre cada una de nuestras células como el agua sobre una turbina, liberando así la energía oculta de nuestro cuerpo y trayendo nueva luz a las células.
Cuando llega esa luz, experimentamos santoṣa, contento, que es el segundo principio de niyama. Más allá de éste existe un estado superior de contento y un nivel superior de ejecución de āsanas, los cuales aparecen expresados en los otros tres niveles de niyama: tapas, svādhyāya e Īśvara praṇidhāna.

Tapas se traduce habitualmente por austeridad, pero su significado se expresa mejor como deseo ardiente. Se trata de un deseo ardiente de depurar cada célula de nuestro cuerpo y cada célula de nuestros sentidos, a fin de que los sentidos y el cuerpo puedan hacerse permanentemente puros y sanos, no dando lugar alguno a que las impurezas penetren en nuestro organismo. Con este espíritu deberían ejecutarse las āsanas. Eso es karma yoga, yoga de la acción, porque el deseo ardiente de mantener limpias todas y cada una de las partes nos exige que actuemos.

Svādhyāya: Sva significa sí-mismo; adhyāya significa estudio.
Estamos hechos de tres estratos y 
cinco envolturas, que van desde el cuerpo basto hasta el cuerpo causal, y desde la envoltura anatómica a la envoltura espiritual de la bienaventuranza.
Conocer el funcionamiento total de estos tres estratos y cinco envolturas del ser humano es sva-adhyāya, estudio del sí-mismo desde la piel del cuerpo hasta el núcleo del ser. Ello se denomina jñāna yoga, el yoga del discernimiento espiritual.

Por último, Īśvara praṇidhāna es bhakti yoga, yoga de la devoción. Cuando, a través de nuestra práctica, hemos alcanzado un estado superior de inteligencia, y esa inteligencia madura nos hace perder la identidad del sí-mismo, nos volvemos uno con Dios porque nos entregamos a él. Eso es Īśvara praṇidhāna, entrega de las propias acciones y de la propia voluntad a Dios. Es el último de los cinco principios de niyama.

En definitiva, el efecto de las āsanas es mantener lo más limpios posible piel, células, nervios, arterias y venas, sistemas respiratorio y circulatorio, sistemas digestivo y excretor, mente, inteligencia y consciencia.
Ello afecta a todos los aspectos de yama y niyama, que son las raíces y el tronco del árbol del Yoga.

NAMASTÉ

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