Dhyana y Samadhy.
A Dharana le sigue Dhyana, que es la meditación. El séptimo paso hacia la plenitud o el séptimo camino y, en nuestro árbol, es representado por las flores. Pronto desarrollaremos la meditación y técnicas de meditación.
Decir, que para los practicantes religiosos o los ateos, es importante recordar que el Yoga no es un camino de adoración, sino que es un camino de autodescubrimiento.
Esta disciplina es perfectamente compatible con cualquier pertenencia o postura religiosa, y la meditación es una búsqueda del centro y un viaje interior compatible con todas las prácticas.
Finalmente, llegamos al último camino: Samadhi. Y cómo de un árbol se tratara, el último estadio son los frutos. El Samadhi es el estado de conciencia alcanzado durante la meditación, un estado de paz y de pertenencia con el universo, es el fruto de haber recorrido los ocho caminos del Yoga.
Para el practicante inicial, esto puede verse sumamente abrumador, pero se trata de caminos que se pueden recorrer toda la vida.
El Yoga es una disciplina que puede y debe acompañarnos siempre para alcanzar la plenitud espiritual que propone. También podemos nutrirnos de las partes que son de nuestro interés en un momento dado en nuestra vida y explorar otras ramas en otro momento. Incluso una práctica básica de las posturas y la respiración, genera un importante impacto positivo en la salud física y mental. No es necesario convertirte en un yogui, vestir túnicas y mudarte a la India, para hacer del Yoga algo importante en tu vida y algo sanador a lo que le abres las puertas de tu hogar. De hecho, es preferible que practiquemos Yoga con nuestras circunstancias y sin renegar de ellas, porque en un ambiente ideal la frustración de no alcanzar la armonía puede ser abrumadora.
Las personas siempre dicen: “voy a empezar cuando tenga tiempo”, “me pondré a hacerlo cuando termine una mala influencia en particular”, pero las herramientas para alcanzar la armonía y la tranquilidad las construimos dentro de nosotros mismos.
Tienes el poder de forjar tu propia paz interior, porque es interior y no depende para nada del exterior o de las circunstancias.
NAMASTÉ
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