Dharana.
Llevar la mente dispersa a un estado de control se denomina dhāraṇā.
Dhāraṇā es concentración, o atención completa. Es el jugo que fluye por las ramas y el tronco del árbol en dirección a las raíces. Imaginémonos un lago. El agua, ¿toca las orillas de un lado y no del otro, o toca las orillas en todas partes por igual? Al realizar un āsana, nuestra consciencia, como las aguas de un lago, debería tocar todas las fronteras del cuerpo. ¿Dónde queda sitio, entonces, para que surjan pensamientos? ¿Cómo va a surgir un pensamiento cuando ejecutamos un āsana perfecta, cuando nuestra inteligencia se ha extendido por todo el cuerpo?
Nuestra percepción consciente se ve interrumpida por ondas de pensamiento debido a que realizamos el āsana de forma compartimentada. Si la realizamos en conjunto, con las células, los nervios, la inteligencia, la consciencia y hasta el sí-mismo, quizá entonces experimentemos el āsana de modo diferente. Aprende a hacerlo todo a la vez, como una sola unidad; mantén ese estado y comprueba entonces si se trata de un estado en el que el pensamiento se halla presente o ausente; si existe un espacio entre el estado de presencia de pensamientos y el de ausencia de éstos; o si los estados de presencia y ausencia de pensamientos pierden sus respectivas identidades.
Hallarse en un estado de ausencia deliberada de pensamientos, es tanto concentración como meditación.
La ausencia de pensamientos no es inadvertencia. Hemos de avanzar por un hilo como la araña que se pasea por una hebra de su tela. Sólo hay un hilo para que la araña se desplace, y para nosotros sólo habrá un único estado de presencia de pensamientos. Olvidar dicho estado es lo que denominamos negativamente como ausencia de pensamientos. Sin embargo, permanecer positivamente en estado de ausencia deliberada de pensamientos es samādhi.
El estado de presencia de pensamientos requiere una atención deliberada. Asimismo, mantener la ausencia de pensamientos exige también una atención deliberada. De ahí que no sea en realidad un estado de ausencia de pensamientos, ni tampoco un estado de presencia de pensamientos. No nos quedamos vacíos. Nos mantenemos llenos y plenamente conscientes. Esto es dhāraṇā, el cual conduce con el tiempo a dhyāna y a samādhi.
Así es como han de realizarse las āsanas.
NAMASTÉ
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